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Prueba: Honda CR-Z.
por Guillermo Alfonsin de 27 de Aug del 2010

Cuando probamos el Honda CR-Z en Ámsterdam hace unos meses atisbamos unas cualidades dinámicas de primer orden, pero no vimos un motor que nos pudiera sacar todo lo que el chasis lleva dentro. De todas maneras, la ruta elegida para la prueba, el tráfico y muchos otros factores hicieron imposible que pusiéramos a prueba el coche "como Dios manda".
Así que estuvimos dando "la brasa" a los responsables de Honda para conseguir un CR-Z de pruebas tan pronto fuera posible. Así las cosas, conseguimos una unidad del deportivo híbrido japonés a las primeras de cambio. Obviamente, ya te repasamos estética y técnica en la presentación, así que no vamos a volver sobre el mismo tema y vamos a centrarnos en lo que no pudimos descubrir en el evento, y es cómo se convive y disfruta con un CR-Z los siete días de la semana.
¿Qué te lleva a fijarte en un CR-Z?
Lo primero es lo primero... ¿Qué te puede llevar a comprarte un CR-Z? El cliente potencial de este Honda ha de tener claro que no es un coche de cuatro plazas. Las posteriores son... "salva-apariencias". No cabe una persona de altura normal, y solo pueden librarte para llevar a los peques puntualmente al cole, o cargar maletas.
Siendo un dos plazas, verlo como tu único coche del garaje, salvo que seas un soltero o un emparejado sin intenciones familiares, lo hacen complicado. Es el perfecto segundo coche, ese que usas a diario por ciudad, para ir a hacer la compra, o para disfrutar el fin de semana. Es válido, como veremos, para hacer largos viajes de autopista, pero en una "familia normal", necesitará encontrarse respaldado por la berlina o el familiar para que no haya problemas de espacio con los peques y la impedimenta.
En todo este sentido, si me lo haces colocar en el mercado podría decirte que todos aquellos que piensan en un MINI Cooper, pueden pensar en un Honda CR-Z sin problemas, lo mismo que los que miran un TT, un RCZ, o algo por ese estilo, aunque el británico es lo mas parecido por prestaciones.
Con un precio de tarifa desde los 21.900€, no es un coche caro en comparación con su imagen, su diferenciación y su grado de "elemento chic". De hecho, lo mires por donde lo mires, da el aspecto de una máquina incluso bastante más cara, ahora que un Golf te puede salir por una cifra semejante.
Lo que está claro es que hay un buen cúmulo de compradores potenciales, emparejados muchos de ellos, que cuando estén comparando este coche con el Scirocco y vean con su chica las plazas traseras, acabarán inclinándose por el Volkswagen, por aquello del "y si...". Y así mismo me lo han reconocido muchos vendedores de Honda.
Resumiendo: Buen precio, bastante bien equipado, con buena imagen chic, pero un coche para los que sólo van a usar dos plazas, por lo que principalmente será el segundo vehículo de la casa. (Espera un momento... si no tienes niños, piensa en la última vez que usaste más de dos plazas en tu coche. Sigue pensando, ¿la recuerdas? Igual te acabas de dar cuenta de que no es tanta locura un biplaza, ¿no?).
Posición de conducción de deportivo
Llaves en mano, te aproximas al CR-Z y recuperas de la memoria los grandes Honda deportivos de no hace tantos años atrás. Abres la puerta con el mando, aposentas tus cuartos traseros en el cómodo y curioso asiento deportivo, y te encuentras allí abajo, casi pegado al asfalto.
Regulas banqueta y volante, y ves cómo vas con las piernas estiradas, cómo tienes el volante justo donde lo quieres encontrar, y todo parece colocado cual deportivo de pura raza.
Ajustas espejos y demás "ornamenta" y te das cuenta que la visibilidad hacia adelante es más que buena. El problema viene con la percepción posterior, algo comprometida por la configuración de doble luna en el portón del maletero.
Llave al contacto, botón de encendido, y un agradable sonido de motor Honda de gasolina llega a nuestros oídos. El cuadro de relojes parece sacado de una nave espacial. Es atractivo, aunque llama más la atención de lo que en realidad ofrece de información. No hay aguja de temperatura, ya lo comentamos, en su lugar está sustituida por un chivato que nos indica cuándo el motor está frío, sobrecalentado o (si no se enciende nada) en temperatura de funcionamiento normal.
Tenemos indicación de la carga de batería, y también de la asistencia eléctrica que recibimos en cada instante. La pantalla multifunción nos deja ver consumos y mil detalles más, hasta llegar al punto de que puede agobiar un poco si no te sabes manejar (a todo se acostumbra uno en unos pocos días).
La radio queda un poco lejos de la mano, pero como todo se puede manejar desde el agradable volante, no hay mayor problema.
Con más tiempo que en Ámsterdam para mirar materiales, ajustes y calidades, te podemos decir que el CR-Z tiene muy buenos ajustes, pero materiales un poco... ¿sospechosos? El plástico duro abunda, y lo hay de buena calidad, pero también de calidad "extraña", como la consola que se sitúa entre los asientos. No está a la altura de un MINI o un Scirocco en este aspecto.
En cambio, volante, pomo de palanca de cambios, situación de los pedales y asiento son todos ellos de primera categoría, y nos consiguen una triangulación perfecta para disfrutar conduciendo.
Lo que nos lleva a otra reflexión: Cuando uno quiere un deportivo, quiere que el asiento vaya a ras de suelo, pero esto lo hace un poco incómodo a la hora de montarse y salir del coche. Cosas de la edad: Si ya sufres achaques de espalda deberías pensar en un modelo que te haga bajar menos la cadera para aposentar tus cuartos traseros sobre la banqueta. Pero que quede claro... Ya me gustaría a mí que todos los coches del mercado tuvieran la posición de conducción del CR-Z.
Callejeando
Motor arrancado, como te hemos dicho, y primeros metros a bordo del CR-Z por una ciudad atascada como es Madrid. El coche cuenta con tres modos de funcionamiento, como recordarás que te contamos en la toma de contacto. Un económico/ecológico, uno normal y uno "deportivo".
Como viene siendo habitual, si te gusta tener una buena respuesta al pedal del acelerador, acabas teniendo siempre el modo deportivo seleccionado, pues es el que mejor compromiso ofrece entre todas las facetas que controla, incluida la cantidad de asistencia al volante.
La verdad es que en el entorno urbano se desenvuelve como un compacto cualquiera con algunas salvedades como la posición de conducción, que condiciona algo la visibilidad. Es un coche que llama la atención, y en los semáforos y cruces notas cómo la gente se para a mirar tu Honda. Lo bueno de esto es que, se mire por donde se mire, el CR-Z nunca se va a vender en las cantidades de un MINI, así que siempre va a mantener ese halo de exclusividad.
El motor tiene una respuesta lineal y llena desde abajo, gracias a la colaboración del motor eléctrico. Consigue unos consumos muy buenos, a pesar de que te encuentres metido en un atasco y achicharrado luchando con el aire acondicionado para no derretirte por el calor.
De hecho, yo mismo conseguí marca cifras de 7 litros e incluso algo menos de media a la hora de pasar kilómetros en la jungla de la ciudad.
¿Llega el momento de aparcar? No hay problema, entre la ayuda del sistema de aparcamiento y que se trata de un coche compacto, podremos meterlo en cualquier lado. Si ya te pones en plan "vámonos de compras", el maletero de 241 litros es suficiente, aunque no sea para tirar cohetes. Eso sí, como te decíamos antes, esto es un dos plazas, no lo olvides, así que eso de llevar a los amigos a echar unos cacharros el viernes por la noche es una opción algo complicada si son de talla normal, pues irán haciendo y acordándose de toda tu familia.
¿Seguimos?
Como todo no te lo podemos contar en un solo artículo, espérate a mañana para que te saquemos de todas las dudas que puedas tener, ¿de acuerdo? porque queda lo más interesante: Divertirse en curvas y juzgarlo contra sus rivales.
A clavar el pedal en la alfombrilla. Eso es lo que toca hoy con el CR-Z, después de que ayer nos limitáramos a darnos un paseo por fuera del coche observando sus detalles, y después circuláramos un rato por ciudad. Pero para llegar a la carretera de curvas que tenía que dictar sentencia, primero tuvimos que cruzar kilómetros y kilómetros de autovía y carretera nacional, en los que fuimos descubriendo un poco más del carácter del CR-Z.
Nada que no supiéramos respecto a lo visto en Holanda: el coche es tremendamente estable en autopista, cómodo, confortable, con gran precisión en la trazada. No tiende a seguir los desperfectos del firme, y ofrece un aislamiento sonoro apreciable. Los consumos son realmente bajos en estas circunstancias, y podemos circular largas horas sin un cansancio excesivo, aunque los asientos tal vez no sean todo lo mullidos que nos gustarían.
La sed de gasolina es escasa, y con 6 litros de media puedes viajar de aquí al fin del mundo. Pero la cosa se complica un poco cuando salimos a una nacional de simple carril por sentido y toca adelantar. Como pasó con el Insight hace unas semanas, podemos encontrarnos dos situaciones claramente diferenciadas.
Si llevamos la batería al tope de carga, y salimos de detrás de un camión con intención de sobrepasarlo, bastará reducir marcha y acelerar a fondo, que tendremos la respuesta que queremos. Ahora bien, si esta maniobra la ejecutamos en un puerto de montaña, tras varias cuestas, y exigiendo al coche todo lo que puede dar, nos quedamos sin la ayuda eléctrica y con un coche que sólo tiene 114 CV y 145 Nm de su motor de combustión. Esto hará que los adelantamientos sean más largos de lo deseado.
Diviértete
Si ya la cosa cambia de términos y llegamos a nuestro tramo favorito particular con ganas de pasarlo bien, el CR-Z está dispuesto a ponernos los dientes largos, al tiempo que de enfadarnos con Honda.
Como pudimos atisbar en Ámsterdam, el coche es muy bueno en cuanto a puesta a punto de chasis. Puede que tenga una suspensión trasera poco elaborada (barra torsional transversal en vez de un multibrazo) pero lo cierto es que pocos coches llegan a enamorar como este en cuanto a sensaciones de movimiento.
Lo colocas donde quieres, cuando quieres. No hay un subviraje excesivo ni a la entrada ni a la salida de la curva. Hay balanceo, pues la suspensión no es una tabla (algo positivo, porque así no vamos saltando por el asfalto), pero ese balanceo es breve, y está bien controlado. El coche se apoya e incide sobre la curva sin problemas. La dirección facilita mucha información, y nos dice que perdemos o no agarre en las Bridgestone delanteras. Si vamos un pelo pasados podemos jugar incluso con la trasera sin demasiado problema, y entrar un poco de costado.
¡Qué maravilla! Estarás pensando... Pero llega el momento del chasco. En Holanda no tuvimos metros suficientes para comprobarlo, pero teniendo el coche "en nuestro terreno de juego", pudimos comprobar lo que nos temíamos: falta motor. Falta motor porque cuando llegas al vértice y clavas el pedal del acelerador, no hay una patada que te saque una sonrisa. Falta motor porque tampoco te pega nada al asiento, ni puedes perder rueda y oír chirriar al neumático. Falta motor porque las cifras de prestaciones son las que son, y el coche tiene apariencia de ser mucho más rápido de lo que luego es.
¿Decepción? Realmente no podemos hablar de decepción, sabíamos que sólo hacía 9,9 en el 0 a 100, y eso es lo que se nota cuando lo conduces. El motor eléctrico ayuda a que la curva de par sea muy plana, y haya potencia en toda la zona del cuentavueltas (mientras la batería mantenga carga), pero lo cierto es que se echa de menos un punch extra para aprovechar este excelente chasis. Es un coche que con 200 CV rescribiría las reglas de los cupés deportivos.
Y es que si los tuviera, el TT de 200 CV lo tendría complicado para justificarse ante el Honda a nivel de la manera de moverse, o el Scirocco... Pero no los tiene, y lo que es peor, no parece que de la mano del fabricante nipón los vaya a tener nunca. Mugen y compañía tendrán que solucionarnos la papeleta.
Entonces... ¿me lo compro?
El CR-Z entra por el ojo. Es un coche bonito, que la gente no va a comprar sólo por sus especificaciones técnicas. Y es que de la misma manera que hay gente que se compra un reloj de 200.000€ cuando un Casio digital de 15€ le daría la hora con la misma (o superior precisión), sólo por cuestión de estilo y gusto, también hay gente que prefiere comprarse un CR-Z, un MINI, o un Scirocco a cualquier otro coche más económico y funcional.
Por eso es complicado entrar a juzgar este tipo de coches, en cuya compra tiene mucho que ver el carácter emocional, y el gusto personal.
Pero vamos a hacer una comparación clara. ¿Qué tipos de coche se puede plantear el que mira un CR-Z? Los rivales más claros que tiene en el mercado son el Scirocco de 122 CV, el RCZ de 156 CV, y en una lejana distancia (por precio) el TT de 211 CV. En un futuro cercano tendremos también en la palestra el MINI Coupé, pero de momento podemos ver en el MINI Cooper otro rival, por ser un coche chic con poco maletero y plazas posteriores pequeñas.
Ante todas estas opciones, el CR-Z ofrece lo que ninguno puede ofrecer: Halo ecológico. El CR-Z es un coche "verde", y como tal, muchos de sus potenciales compradores se verán atraídos por el hecho de que sea "el primer deportivo híbrido del mercado".
¿Es el sistema híbrido una ventaja en el mundo real? A nivel de consumos... puede. Lo bueno que tiene es que le permite ofrecer consumos recortados de diésel con la finura y el sonido de un motor bueno de gasolina. Pero luego, cuando se miden y valoran las sensaciones tras el volante, uno se da cuenta de que, si bien el Honda es el que tiene mejor chasis de todos los coches a los que le hemos enfrentado teóricamente, a nivel de prestaciones le falta capacidad.
Y es que por muy bueno que sea el chasis, por muy bien que se comporte, y por muy involucrante que sea a la hora de conducir, siempre echarás de menos unos caballos extra. Además, lo más importante que pasa con estos coches es que a medida que pasen los años, echarás más de menos esos caballos, sobre todo si vienes de un coche más potente.
Claro está, si no eres un fundamentalista de la gasolina y de las cuatro ruedas, puede que el conjunto de estética atractiva, argumentos ecológicos, y un precio adecuado pueden hacer de este coche un gran candidato para ser tu segundo o tercer medio de transporte, con el que chulear por la ciudad.
¿Me lo compraría yo? Si Mugen, HKS, o quien sea me garantizara que va a ofrecer un kit de potenciación adecuado, o si tengo tiempo y dinero suficientes como para llevar el coche hasta los 200 CV... Entonces puede que me lo planteara. Pero tal cual viene "de serie", no tiene "eso". Y me duele, porque es como esa chica perfecta, que lo tiene todo, y a la que sólo le falta esa chispita, esa reacción química que te diga que puedes vivir con ella el resto de tu vida. Pero como no la tiene, y como el CR-Z no tiene 200 CV, yo no lo compraría así. Pero oye, eso no quita que tú lo borres de la lista de candidatos... No te equivocarás con él si sabes de entrada el coche que vas a adquirir.